Se te olvida, que nuestra navidad no es más que una copia imperfecta y material de la Idea de navidad, de la cual todas las fiestas y asuntos navideños participan. Una participación materialista, podría decirse de aquella otra navidad a la cual podemos llamar “navideño” que es el turrón, el belén, el árbol o Papá Noel.
Así hablaría Sócrates en algún diálogo sobre la navidad. Y quizás, después de tener estas charlas, se iría junto a otros amigos de cotillón, a hablar sobre el amor humano y divino… Y es que los filósofos, no podían ser de otra manera. También son humanos y hacen, dicen y piensan en las mismas cosas que el resto de seres humanos.
Y si Platón se dedicara, a entablar diálogos navideños, quizás admitiría públicamente ser un tipo hogareño y navideño, por aquello de no desentonar con las costumbres humanas y no llamar la atención, aunque en su fuero interno pensara que la navidad no es, en el fondo, más que una ocasión más para poder dormir más por las mañanas.
